Viaje de mediodía por el Valle Inferior del Río Chubut: Playa Unión, Trelew y Gaiman

Por Patagonia Encantadora / 22 julio, 2026

Cuando alguien llega a Puerto Madryn, lo primero que pregunta suele ser por Península Valdés o por los pingüinos de Punta Tombo. Tiene sentido, son los grandes clásicos de la región y con justa razón. Pero hay otra Chubut, menos fotografiada pero igual de interesante, que se despliega tierra adentro: el Valle Inferior del Río Chubut, conocido por los que vivimos acá simplemente como el VIRCh.

En el día de ayer trabajé como guía de turismo de la Agencia de Turismo Dos Océanos. Fue una salida de mediodía por esta zona con un grupo de siete pasajeros: una familia de cinco integrantes y otras dos personas. Hoy quiero compartirles cómo fue esa tarde.

Si están armando el itinerario de su viaje y se preguntan qué hacer un día sin fauna marina, este recorrido puede ser justo lo que buscan. Combina historia galesa, paleontología de nivel mundial y una merienda que difícilmente olviden.

Arrancamos al mediodía, rumbo al sur

La salida fue puntual, a las 12:00, pasando por los alojamientos de cada pasajero en Puerto Madryn. Tomamos la ruta hacia el sur con un clima bastante fresco, algo típico de nuestra costa. El frío se nota más apenas el vehículo se acerca al mar. Igual, entre charla y charla sobre lo que nos esperaba, el frío quedó en segundo plano bastante rápido.

Esa mezcla de expectativa y curiosidad es algo que veo seguido en los grupos. Mucha gente no tiene del todo claro qué se va a encontrar en el Valle Inferior. Al final, ese factor sorpresa termina siendo parte de lo lindo del recorrido.

Playa Unión: el otro mar de Chubut

Monumento a las Toninas Overas con el cartel de Yo Amo Rawson en Playa Unión

La primera parada fue Playa Unión. Acá siempre surge la misma pregunta entre los visitantes: ¿en qué se diferencia de Puerto Madryn?

La respuesta está a la vista apenas se pisa la arena. Puerto Madryn tiene playas de arena fina, resguardadas por el Golfo Nuevo, con un mar más tranquilo. Playa Unión es otra cosa: arena más gruesa, costa abierta al Atlántico y un paisaje que cambia completamente la sensación del lugar.

Caminamos por la orilla unos veinte minutos, con la brisa fría pegando fuerte y alguna embarcación asomando lejos, mar adentro. Fueron veinte minutos que sirvieron para tomar aire y sacar fotos. Además, permitieron entender que Chubut no es una sola costa, sino varias, cada una con su propio carácter.

El movimiento del puerto de Rawson

Desde Playa Unión seguimos bordeando la zona portuaria de Rawson. Avanzamos despacio para que el grupo pudiera ver bien los dos lados del camino.

De un lado estaban los muelles donde amarran los barcos fresqueros dedicados a la pesca del langostino. Del otro lado se ubicaban los puestos tradicionales donde se vende pescado y marisco fresco.

Este tramo corto del recorrido dice mucho sobre la economía real de la región. Acá la pesca no es folclore para el turista, sino una industria que mueve a buena parte del valle. Charlar sobre esto con los pasajeros mientras vamos pasando despacio suele generar muchas preguntas, sobre todo en quienes vienen de ciudades sin costa.

Trelew y el gigante que puso a Chubut en el mapa mundial: el MEF

Dejamos la costa atrás y encaramos hacia el oeste, a Trelew, corazón del Valle Inferior. Ahí nos esperaba la parada más esperada del día: el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, conocido simplemente como MEF. Es, sin dudas, uno de los grandes atractivos científicos de toda la Patagonia.

Cómo es el recorrido por dentro

El ingreso arranca con un video corto que pone en contexto la historia geológica de la región. Esto ayuda mucho a entender lo que viene después. De ahí en más, el circuito se organiza en salas bien señalizadas.

Fachada de entrada al Museo Paleontológico Egidio Feruglio MEF en Trelew
Réplicas de dinosaurios carnívoros en el exterior del Museo Paleontológico Egidio Feruglio MEF en Trelew, Patagonia

En el primer nivel aparecen los primeros esqueletos de dinosaurios, montados y acompañados de cartelería detallada. Pero el punto más alto del museo, literal y figuradamente, es la Nave Mayor. Allí se exhiben los esqueletos gigantes que hicieron famoso al MEF a nivel internacional.

En esa sala se encuentra el Patagotitan mayorum, uno de los dinosaurios más grandes que se conocen hasta hoy. Es una escala que cuesta procesar hasta que no se lo tiene enfrente.

Desde un nivel superior se puede apreciar ese mismo esqueleto gigante desde otra perspectiva. Luego se baja hacia el final del recorrido, donde el museo muestra en vivo el laboratorio de restauración. Ahí los técnicos y preparadores trabajan a la vista del público limpiando y restaurando fósiles reales. Esto es algo que a los chicos en particular les llama mucho la atención.

Un detalle importante para las familias

Las piezas tienen sensores de movimiento por conservación y seguridad, así que hay que mantener una distancia prudente. Para recorrer el museo con calma y sin apuro, calculo entre 50 minutos y una hora y media, dependiendo del interés de cada uno.

Cráneo fósil en pedestal en el área de exhibición del Museo Paleontológico Egidio Feruglio MEF
Réplica completa del esqueleto de Patagotitan mayorum en la sala principal del Museo MEF

La Ruta de las Chacras: el camino que casi nadie conoce

Con el grupo ya reagrupado a la salida del museo, encaramos hacia Gaiman. En vez de ir directo por la ruta principal, tomamos un desvío que a mí particularmente me gusta mucho: la Ruta Provincial N.º 7, conocida como la Ruta de las Chacras.

Es un camino asfaltado que serpentea por la parte de atrás del valle agrícola. Está rodeado de álamos, canales de riego y chacras que todavía sostienen el legado de los primeros colonos galeses del siglo XIX.

Es un tramo tranquilo y casi contemplativo. Contrasta bastante con la energía del museo y funciona como una introducción perfecta al espíritu de Gaiman.

Gaiman: tradición galesa, tortas y algo de historia

Llegamos a Gaiman con destino fijo: una casa de té galesa tradicional, con mesa reservada para los siete pasajeros.

El ritual del té galés

Durante poco más de una hora, el grupo disfrutó de una mesa generosa: tortas artesanales (incluyendo la infaltable torta galesa), tartas con dulces regionales, pan casero, manteca e infusiones. Todo se sirvió en un ambiente cálido que invita a quedarse un rato más de lo planeado. Este momento suele ser, sin que nadie lo pida, el más comentado al final del día.

Plato con variedad de porciones de torta galesa tradicional en una casa de té en Gaiman, Chubut

Un paseo por la historia del pueblo

Después de la merienda, caminamos por Gaiman visitando algunos puntos clave de su historia. Primero fuimos a la construcción más antigua del pueblo, de 1874, un testimonio directo de los primeros años de la colonia galesa. Después nos acercamos al Colegio Camwy, fundado en 1908, que muestra la importancia que los galeses le dieron a la educación.

Como cierre del paseo por Gaiman, pasamos frente al histórico túnel del antiguo ferrocarril. Este túnel conectaba en su momento el Valle Inferior con la costa. Es un punto fotográfico clásico y un buen lugar para terminar la caminata antes de volver a la camioneta.

Túnel histórico del Ferrocarril Central del Chubut FCCC de 1914 en Gaiman

El regreso y por qué recomiendo esta excursión

Volvimos a Puerto Madryn con la tarde ya cayendo. Mantuvimos un ritmo mucho más relajado que el de las excursiones de jornada completa a Península Valdés, las cuales suelen implicar unas diez horas de viaje saliendo temprano. Esta propuesta de mediodía tiene otra lógica: menos horas, pero igual cantidad de contenido.

En el viaje de vuelta, la charla fluyó sola. Algunos pasajeros habían salido el día anterior a navegar en Puerto Pirámides para ver ballenas. Terminaron comparando esa experiencia con la de este día, notando que son distintas pero complementarias.

Lo que más rescataron fue justamente eso: entender la historia de fundación de las ciudades, el porqué de la llegada de los colonos galeses y cómo se conecta todo con los calendarios de fauna.

Si están pensando en su viaje por Chubut y quieren algo más allá de la costa y la fauna marina, este recorrido es una alternativa sólida. Permite combinar naturaleza, historia y cultura en una sola tarde, con la calma que las excursiones largas a veces no permiten.

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