Corrí la Media Maratón de Puerto Madryn 2026 con las ballenas saltando al costado de la ruta
El 28 de junio de 2026 se corrió la segunda edición de la Media Maratón de Puerto Madryn, y esta vez con un condimento extra que la primera edición no tuvo: ballenas francas australes saltando y soplando a metros de la costa durante toda la carrera. La fecha original era en abril de este año, pero las condiciones climáticas no dieron tregua y la organización tuvo que reprogramarla para fines de junio. Y mirando en retrospectiva, ese cambio de fecha terminó siendo una bendición: la temporada de ballenas en el Golfo Nuevo abrió oficialmente el 9 de junio de este año, así que en abril ni siquiera había arrancado, mientras que a fines de junio ya estaban en plena temporada. Así que lo que en su momento fue una mala noticia (la suspensión por clima) terminó regalándonos uno de los escenarios más espectaculares que se puedan pedir para correr 21 kilómetros de asfalto.

Como guía de naturaleza con más de 17 años recorriendo Península Valdés y como corredor de trail, esta carrera tiene un significado especial para mí: es la combinación perfecta entre mi pasión por el running y mi conexión con la fauna patagónica. Te cuento cómo fue la experiencia, el recorrido completo, y por qué creo que esta carrera se está convirtiendo en una cita obligada para quienes visitan la Patagonia Argentina.
Una carrera con la mejor vista del mundo: el Golfo Nuevo al amanecer
La largada fue a las 8:30 de la mañana en el Parador Praia, con rumbo noreste por toda la costanera de Puerto Madryn, sobre la Avenida Julio Argentino Roca. Ese tramo inicial, bordeando el mar con la luz del amanecer todavía baja, fue uno de los mejores momentos del día. No hubo viento (algo que en Madryn no es poca cosa) y el mar estaba completamente calmo. Eso permitió ver con total claridad el soplido de las ballenas y, en más de una ocasión, algún salto completo bien cerca de la costa. Para quienes corremos hace años en esta región, ese tipo de escenas son las que hacen que valga la pena entrenar en cualquier condición.
El recorrido de los 21 km avanzó costeando hasta la zona donde se encuentra Aluar, la planta de aluminio que es un punto de referencia obligado en cualquier circuito de la ciudad. Desde ahí seguimos rumbo noreste a la Ruta Provincial N°42, el camino que lleva hacia El Doradillo, una de las zonas más conocidas del mundo para el avistaje de ballenas desde la costa. Hicimos pocos kilómetros sobre ese camino hasta un punto de retorno, y desde ahí volvimos hasta el Parador Praia, el lugar de largada.

Pero la carrera no terminó ahí: desde el Parador seguimos hasta el Punto Panorámico Indio, otro de los miradores naturales más lindos de Puerto Madryn, y desde ese punto regresamos definitivamente hacia la meta, también en el Parador Praia, completando así los 21 kilómetros totales.
El circuito de 10 km: una opción ideal para quienes se inician
La organización también ofreció una modalidad de 10 km, pensada para corredores que buscan una distancia más accesible sin perderse la experiencia del circuito costero. El recorrido de 10 km arrancó también desde el Parador Praia, pero con destino al Muelle Piedrabuena, uno de los hitos urbanos más reconocibles de la ciudad. Los corredores de esta distancia ingresaban al muelle, lo recorrían y, al salir, tomaban rumbo hacia el Punto Panorámico Indio, por la izquierda del muelle, completando ahí su vuelta.
Quienes corrimos los 21 km hicimos el camino inverso en ese tramo: pasamos por el Muelle Piedrabuena entrando y saliendo, pero continuamos hacia la derecha, en dirección a Aluar y El Doradillo, antes de retomar hacia el Indio en la segunda mitad del recorrido. Esta lógica de circuitos compartidos con bifurcaciones es algo que valoro mucho como corredor: permite que familias enteras participen en distintas distancias sin perder el mismo clima de carrera ni el mismo paisaje.
Postas de hidratación
Si tengo que ser honesto, los puestos de hidratación fueron perfectos, hubo un primer puesto en la rotonda cerca de Aluar, un segundo en la zona del retorno hacia Playa Canteras, un tercero en la rotonda frente a Aluar, un cuarto cerca del parador Praia y un último en la zona del Punto Panorámico Indio. En total, cinco postas a lo largo de 21 km.
Mi estrategia de carrera y cómo se sintió cada kilómetro
Encaré la carrera con una estrategia simple: salir tranquilo y mantener un ritmo sostenido durante todo el recorrido. Terminé promediando alrededor de 5 minutos 55 segundos por kilómetro, un ritmo que pude mantener de forma bastante pareja desde el arranque hasta, más o menos, el kilómetro 15 o 16. De ahí en adelante, lejos de sufrir, la carrera se hizo cada vez más amena. Atribuyo eso en parte al paisaje (es difícil sentir cansancio cuando tenés ballenas saltando al costado de la ruta) y en parte a que en esta segunda edición ya conocía mejor el circuito.
Soy corredor de trail, no de asfalto, y normalmente mis carreras de referencia son más bien de montaña, como Patagonia Run o los 4 Refugios de Bariloche. El asfalto no es mi terreno habitual. Aun así, esta carrera la disfruté mucho más que la primera edición, y creo que fue una combinación de mejor preparación física y, sobre todo, de un día absolutamente perfecto para correr: sin viento, con temperatura agradable y cielo parcialmente cubierto que hizo del amanecer sobre el golfo un espectáculo aparte.
Una organización sólida
La organización general de la carrera estuvo muy bien llevada, desde la largada hasta la entrega de premios, que se realizó en el mismo Parador Praia donde había arrancado todo. No hubo demoras ni inconvenientes en el desarrollo de la prueba, algo que no siempre es sencillo de lograr cuando participan más de 300 corredores en dos modalidades distintas compartiendo buena parte del circuito.
Justamente, la convocatoria fue muy buena: poco más de 300 participantes entre las dos distancias, lo cual habla del crecimiento que está teniendo este tipo de eventos deportivos en Puerto Madryn. Para una ciudad que históricamente se asoció al turismo de naturaleza y avistaje de fauna marina, ver cómo el running también empieza a tener su lugar es una excelente noticia, tanto para los vecinos como para quienes nos dedicamos al turismo activo en la región.
¿Por qué correr la Media Maratón de Puerto Madryn?
Si me preguntan por qué recomendaría esta carrera a cualquier corredor, sea local o de visita, la respuesta tiene que ver con la combinación única que ofrece Puerto Madryn: un circuito costero accesible, completamente llano, ideal tanto para quienes buscan tiempo como para quienes solo quieren disfrutar de la experiencia, sumado a un marco natural que es, literalmente, irrepetible en cualquier otra parte del mundo. Correr con el sonido del mar, el amanecer pintando el cielo y la posibilidad de haber visto ballenas francas australes en plena carrera por la fecha en la que se hizo este año es algo que pocos circuitos urbanos pueden ofrecer.
A esto se suma algo que quedó demostrado en esta edición: correr a fines de junio significa correr en plena temporada de ballenas, algo que la primera edición, en abril, no pudo ofrecer. Es, sin duda, uno de los grandes diferenciales que esta carrera puede explotar de cara al futuro.

Lo que hay que tener en cuenta
Ya está confirmada una tercera edición el año que viene, pero al momento no tenemos fecha. No solo para correr, sino para conocer la ciudad, recorrer la costanera con calma los días previos o una visita a Península Valdés. Puerto Madryn no es solamente el escenario de una carrera; es una de las puertas de entrada más importantes a la fauna patagónica, y eso se siente en cada kilómetro de este circuito.
Por mi parte, espero que se vuelva a correr. Y como corredor de trail que encontró en esta carrera de asfalto una experiencia inesperadamente disfrutable, solo puedo decir: altamente recomendable. Ojalá nos veamos en una próxima edición.


